Terapia EMDR

EMDR

EMDR (en inglés, Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) ha sido reconocida como una psicoterapia efectiva para el tratamiento del Estrés Postraumático.

Su aplicación se ha extendido, de forma exitosa, a un amplio rango de problemas clínicos como depresión, ansiedad, ataques de pánico, fobias, obsesiones, duelos, rupturas sentimentales, pérdidas perinatales, creencias negativas sobre uno mismo, incidentes en la infancia, violencia, abusos, accidentes y desastres naturales, problemas psicosomáticos y adicciones, entre otros.

El trauma no se mide por la causa, sino por su efecto en la persona y la vivencia subjetiva única de esta

Todos tenemos un sistema interno que busca la salud y que en condiciones normales procesa las distintas vivencias por las que pasamos. Sin embargo, algunas experiencias no somos capaces de procesarlas y quedan bloqueadas. Esto puede suceder bien porque estas experiencias son muy intensas o bien porque nos encontramos en un momento vulnerable, o las dos cosas.

Normalmente cuando oímos hablar de trauma pensamos en grandes desastres naturales, accidentes, guerras, atentados, abusos sexuales o físicos graves, etc. Sin embargo, es importante señalar, que, otras muchas experiencias, menos llamativas y que pueden dar una apariencia de menor importancia, especialmente en la infancia, pueden dar lugar igualmente a trauma psicológico y sus consecuencias en la persona. Nos referimos, por ejemplo, a sentir desprotección, humillación, falta de sintonía con las figuras de apego (trauma de apego) cambios de roles en la familia, etc.

Cómo funciona la terapia EMDR

A través de estimulación bilateral, el terapeuta pone en marcha el sistema de procesamiento de información del cerebro, y los mecanismos de curación de la propia persona. La estimulación bilateral se realiza normalmente a través de movimientos oculares u otras formas como estimulación táctil o auditiva. Así, se facilita el procesamiento de las experiencias negativas que han quedado bloqueadas, permitiendo:

  • Una reducción de síntomas.
  • Procesar los recuerdos para que no nos afecten tan intensamente.
  • Un cambio en la forma de verse y pensar sobre uno mismo y el mundo.
  • Nuevas conexiones cerebrales más adaptativas y positivas.
  • Mejor acceso a nuestros recursos internos.
  • Responder a los estímulos desde el presente y no desde el pasado.
  • Un mejor funcionamiento en la vida cotidiana.